El Pozo de La Lagarta

Todo iba a finalizar en el Pozo de la Lagarta … 

Las sacas de presos preventivos.

Beato Lisardo Carretero Fuertes mártir de Almería

Desde el inicio de la Guerra Civil Española, era costumbre en la retaguardia del bando del Frente Popular las sacas de presos preventivos en espera de juicio. La sacas consistían en la visita a  las cárceles de grupos de milicianos comunistas, anarquistas y socialistas, reclamando mediante una lista firmada por un responsable político, a “determinados presos”, que sacaban de la cárcel normalmente de madrugada  para asesinarlos. Ninguna autoridad del Frente Popular en el Gobierno de la República hizo jamás nada para parar estos asesinatos.

A mediados de agosto de 1936 comenzaron las primeras sacas colectivas en  Almería.  Pero el asesinato en masa de los “enemigos de la República” tenía un problema.  Desde el 15 de agosto, los fusilamientos  se estaban produciendo muy cerca de la ciudad. A los asesinatos acudían en masa  la ciudadanía almeriense a modo de macabro espectáculo. Los propios milicianos se jactaban entre sus amigos y familiares del gran servicio que estaban prestando a la República.

Debido a la situación de alarma social creada, el Comité Central Revolucionario  y las autoridades locales, después de una “negociación”,  acordaron  que  a partir de entonces,  las ejecuciones se realizarán  con bastante más discreción y en lugares apartados. Para los milicianos la ocultación de tantos cadáveres  no iba a resultar tarea fácil. La máquina necesitaba de lugares donde ocultar los cadáveres y que  el execrable hecho pudiera pasar, al menos inicialmente, “desapercibido” oficialmente  para los políticos del Frente Popular.

Una solución práctica y que no requería ningún recurso adicional,  fue la utilización de pozos de zonas rurales. Esta alternativa permitiría hacer desaparecer rápidamente los cuerpos de los asesinados  sin dejar rastro. De esta manera ya no tendrían ni que enterrar sus cuerpos.

El Pozo de La Lagarta.

La solución definitiva  la iba a aportar Rafael Álvarez de 25 años y  miembro del Comité Central. Rafael había trabajado en Tabernas y conocía perfectamente la existencia de unos pozos secos, muy profundos en la rambla de la Lagarta, donde se podría continuar con los “paseos a los fachas” sin  producir  alarma social.  

En el desierto de Tabernas se había excavado un conjunto de pozos con objeto de sacar agua para riego agrícola. Pero a pesar de las considerables profundidades de los pozos, el proyecto fracasó porque  no se logró encontrar  agua, y en consecuencia se abandonaron los pozos.

Estos eran los pozos  secos de Tabernas,  que fueron  elegidos  por los milicianos  para el nuevo destino de  los cuerpos de los ejecutados  en los posteriores “paseíllos”.   

El  primer pozo seleccionado por los milicianas fue el llamado Pozo  La Lagarta en término de Tabernas, a  40 km. de Almería.   En frente del  pozo  al otro lado de la rambla, en lugar elevado estaba  la cueva donde los milicianos hacían guardia en los días posteriores a los  asesinatos para evitar que el lugar  fuera visitado  y  que los cuerpos fueran  extraídos.

Allí llevaron multitud de presos, los iban colocando junto a la boca del pozo, les disparaban en la nuca  y al desplomarse el cuerpo caía en el pozo donde encontraba  su sepultura. Concluida la guerra civil, se extrajeron del Pozo de La Lagarta  44 cadáveres .


La  Saca del 30 al 31 de agosto de 1936.

Durante la noche del día 30 de agosto, el Comité de Presos del Astoy-Mendi seleccionó  de  la lista de “curas y profesores”, los presos para el próximo “paseo”.  Habitualmente las “sacas” tenían lugar entre las doce y las tres de la madrugada.

Un miliciano gritó desde cubierta los nombres de la lista. Uno a uno  los 26  presos nombrados subieron la escalerilla de la bodega,  saliendo por la escotilla a cubierta. Una vez en cubierta, los milicianos ataron sus  manos a la espalda  con alambres  que les produjeron crueles heridas. Después todo el grupo descendió  por la escalerilla del barco hasta el muelle.

Pasaron algunos minutos de espera, cuando una camioneta se detuvo junto a la escalerilla del Astoy-Mendi. Inmediatamente se  bajaron un grupo de milicianos armados con fusiles y pistolas, y se dirigieron a los presos que esperaban a pie de la escalerilla. La camioneta permanecía arrancada con los faros encendidos.

Entre insultos y amenazas, los milicianos  fueron subiendo los presos a empujones  a la caja de la camioneta. Cerraron el portón, y cuatro  milicianos permanecieron en la caja  vigilando atentamente a los presos mientras les apuntaban con sus armas.  

El Paseo final. 

La camioneta  salió   de Almería  por la actual  N-340 con  dirección a Murcia en la madrugada del 31 de agosto. A unos 8 km pasado Tabernas,  se desvían a la izquierda en  la venta de los Yesos, de donde sale una pequeña carretera la actual  A-1100 que sube a Uleila del Campo y Lubrín. Pasaron varios puentes sobre  un barranco y por fin llegaron a la rambla de La Lagarta un  lugar desértico  y desesperanzador. 

Dejaron la carretera y tras unos minutos más por un estrecho camino había terminado el viaje en la camioneta. Con fiereza  fueron apeados de la camioneta y a empujones  subieron por una vereda serpenteante, conducidos   por milicianos armados, en dirección al Pozo de La Lagarta. Fueron tan sólo unos 20 ó 30 metros sufriendo  más humillaciones y vejaciones antes de llegar al brocal del pozo . Ya todo debió pasar  rápidamente, sólo una última oportunidad para la apostasía y tras varios disparos en la cabeza,  los cuerpos iban cayendo uno a uno al pozo con las manos atadas a la espalda.

En algunos casos el desgraciado no caía muerto, y durante la noche se oían gritos y  lamentos que generaban el  miedo a la gente  de los cortijos cercanos. Las quejas se remediaron  con varias toneladas de cal viva, que además paliaba el olor producido por la rápida descomposición  de los cuerpos.  Era la etapa final del horrible martirio, terminaban  así sus vidas en el fondo del Pozo de La Lagarta, sufriendo los  horribles tormentos ocasionados por las quemaduras producidas por la cal viva.

 

Los 25 beatos martirizados la madrugada del 31 de agosto.

Esa madrugada, en el  Pozo de La Lagarta, fueron asesinado Lisardo Carretero Fuentes junto a otros   25 mártires :

Pedro A. Almécija Morales, ecónomo de Benitagla

Segundo Arce Manjón, sacerdote del Ave María de Granada

Joaquín Berruezo Prieto, cura Regente de Nijar

Domingo Campoy Calvano, coadjutor de San Sebastián de Almería

Carmelo Coronel Jiménez, párroco de Santiago

José Gómez Matarín, párroco de Íllar

Francisco De Haro Martínez, 1er. sochantre Catedral de Almería

José Lara Garzón, coadjutor de Berja

Enrique López Ruiz, párroco de Nacimiento

Manuel Luque Fontanilla, S. I. Residencia, Almería

Pedro Martón Abad, organista 1º Catedral

Marciano Herrero Martínez, EE. CC. (Hno. Valerio Bernardo)

José M. Martínez Vizcaíno, familiar del beato  Diego Ventaja

Gregorio Morales Membrives, sacristán de la Catedral de Almería

Tomás Morales Morales, convento de Almería

Miguel Moreno Sáez, párroco de Félix

Ángel Noguera Gallego, párroco de Alboloduy

Alonso Payán Pérez, en residencia de Almería

Isidoro Primo Rodríguez, EE. CC. (Hno. Edmigio)

Francisco Roda Rodríguez, magistral de la Catedral

Eduardo Romero Cortés, párroco de Bentarique

Agustín Sabater Pauo, vicerrector del Seminario Almería.

Justo Zaraquiegui Mendoza, EE. CC. (Hno. Amalio)

Edmigio Amalio Isidoro (se llamaba Isidoro), religioso Lasalianos (Hno. de las Escuelas Cristianas).

Valerio Bernardo (se llamaba Marciano) , religioso Lasalianos (Hno. de las Escuelas Cristianas). Valerio fue el mártir que precedió a Lisardo en la fila que le condujo al tiro en la nuca y posteriormente al fondo del  maldito pozo seco.

Destacar que en  la anterior lista  sólo se han incluido los nombres de religiosos asesinados en la madrugada del 31 de agosto.  Posteriormente  continuaron las sacas y los tiros en la nuca a sacerdotes y seglares  en este  lugar.

La Exhumación de los restos.

Después de la Guerra Civil, los restos de Lisardo  fueron reconocidos por su hermano Alfredo gracias  a la hebilla del cinturón que éste le regaló. Después de ser exhumado, su cuerpo se trasladó a la iglesia de Canjáyar y  enterrado bajo el altar mayor.

exhumación cuerpos del pozo al lagarta, tabernas, Almería

Trabajos de exhumación de los cadáveres procedentes del Pozo de la LagartaFoto obtenida el día cuatro de febrero do 1.941. En primer término, se ve el brocal del pozo  de “La Lagarta”. Al fondo a la izquierda  se ve el principio  de la cuesta que conduce al pozo. A unos 20 metros de dicho principio termina el camino que viene desde  la carretera. Al final del camino eran apeados  de los camiones los presos y conducidos a pié por milicianos armados, hasta el brocal del pozo en el cual eran arrojados los presos después de hacerles varios disparos, principalmente en la cabeza.

exhumacion de los cuerpos encontrados en el pozo de La Lagarta, Tabernas, Almería